El menor en Internet

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Ya estamos aquí, y con nosotros toda la ilusión que tenemos en este proyecto y las ganas de serviros a todos con esta herramienta que esperamos se incorpore a los hábitos del día a día.

En este, el primer artículo que escribo para el blog, me presento. Me llamo Isidoro Luz y soy uno de los socios de BEBIT. Yo, a diferencia del resto, no soy padre pero aporto mi experiencia jurídica en temas relacionados que se pueden conectar con la maternidad, paternidad y la infancia, como son los datos personales de nuestros niños, los derechos de autor de fotografías en los que estén los reyes de la casa o los derechos de imagen de esas fotografías, por ejemplo.

Hoy voy hablar genéricamente de los menores en internet. Voy hablar del acceso a las webs por parte de ellos, principalmente a aquellas que deben facilitar datos personales, como redes sociales, foros, comunidades, etc. Lo haré teniendo muy presente dos guías para padres y menores que ha elaborado la Agencia Española de Protección Datos. Una de ellas, de fácil lectura y comprensión, está dirigida a los menores, y, la otra, está enfocada a los padres. A continuación podéis encontrar los links para descargarlas:

Desde aquí recomiendo la lectura de la guía para padres y darle al menor la suya. Yo ya se la he hecho llegar a los hijos de mis amigos.

Imaginemos, para la comprensión de este artículo, que un menor va a entrar a formar parte de una red social, o va a registrase en unos foros de fútbol o de videojuegos. ¿Puede hacerlo? ¿Necesita a sus padres? ¿En que nos tenemos que fijar? Vamos paso a paso con ayuda de la mencionada guía:

  1. La dirección de la web.

Resaltan estas guías que menciono, lo importante que es introducir correctamente la dirección de la web a la que se desea acceder, una letra mal puesta implica que no sea la página que queramos, que haya un hacker de por medio, una suplantación, y que los datos de nuestros menores puedan correr peligro. La guía recomienda a los padres advertir al menor de estos riesgos.

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  1. La Importancia de la edad del Menor: Diferencias entre los menores y los mayores de 14 años

Ya estamos en la página web y el menor quiere registrase. ¿Puede hacerlo él? ¿Lo hace el padre? La ley, y por extensión esta guía, diferencia entre el menor de menos de 14 años y el que iguala o supera esa edad. ¿Porque esa diferencia? Muy sencillo, el menor de 14 de años necesita el consentimiento del padre o del tutor para registrarse, por ejemplo, en una web, para que verifique que el contenido sea adecuado. Es muy normal ver a menores que falsean la edad para ingresar en determinadas redes sociales:

  • Menor de 14 años: Autorización de los progenitores o tutores.
  • Mayor de 14 años: No es necesaria autorización de los progenitores o tutores.

Por tanto si vuestro hijo no tiene 14 años necesitará siempre vuestro consentimiento. Si no es así, lo más probable es que haya falseado su edad o que la página web no cumple con la normativa aplicable.

Tener en cuenta que esta es la regla general. Pero hay excepciones. Hay casos, sin entrar en detalles, en los que el mayor de 14 años necesitará la autorización de los padres, y coincide con los casos que la ley exige esa mayoría. Un ejemplo que pone la Agencia Española de Protección de Datos, es cuando el menor vaya a comprar un ciclomotor que necesita la autorización de los padres para adquirirlo aunque sea mayor de 14 años.

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  1. La Importancia de los Textos inferiores en la web

En el momento de ingresar en una página web, teniendo en cuenta que si es menor de 14 años necesitará la autorización de los padres, es importante saber más de la web a la que accede. La web es titularidad de alguien y, si se adapta correctamente a la legislación aplicable, tendrá sus datos de contacto y de registro mercantil (si es una sociedad) en su aviso legal, por ejemplo. Generalmente estará en la parte inferior de la página web o en una ventana que te aparezca confirmando que has leído las condiciones generales. Es realmente aconsejable leer esas condiciones y no simplemente darle a la ventanilla de aceptar. Esas “Condiciones” que hemos aceptado, aunque sea sin leer, serán aplicables a la web que está visitando el niño.

A parte de ese aviso legal, tiene que haber otro igual de importante, que es la política de privacidad, actualmente conocida como política de cookies. Pero no es sólo un texto que te hable de las cookies de la página, sino tiene que ser un texto completo que te informe de cosas como:

  • Para que usan los datos facilitados del menor.
  • Si la empresa titular cumple con las normativas de protección de datos.
  • Si ceden datos a terceros.
  • De la dirección en la que se pueden ejercitar los derechos tan conocidos y desconocidos a la vez, de acceso, rectificación, cancelación y/u oposición (ARCO) que dan para un futuro artículo.
  • Si el sitio usa cookies.

Un ejemplo podría ser nuestras propias condiciones de uso y de privacidad. En ellas primero se informan de los datos de nosotros, nuestra empresa, dirección, CIF, o datos del registro mercantil. También se informan de tratamiento de los datos personales, de los usos, de las cesiones o del uso de cookies.

  1. El Día a Día

El menor ya ha ingresado en la web, y ya sabemos la diferencia de edad y que garantías debe dar la página web para que confiemos en ella. Ahora, a mi juicio, hay que inculcarle ciertos hábitos y conocimientos. Por ejemplo:

  • La importancia de las contraseñas de acceso. El nombre de la mascota de tu hijo, que la habrá nombrado a sus amigos y compañeros, no creo que sea la contraseña más segura.
  • Los datos facilitados. Cuando el menor de 14 años se registra solo, pedirán una serie de datos de los padres para la autorización, pero sólo los datos necesarios para que los padres procedan a autorizar, el resto de datos, como datos bancarios, situaciones económicas, ingresos, etc., sobre los padres no son obligatorios que el menor los facilite.
  • Hacerle ver que datos irrisorios, cotidianos, que el cree que no tienen importancia, si la tiene y pude revelar más de lo que pretendía al introducirlos.
  • En estas páginas, hay comunidades de usuarios, y son como él, son reales y tienen sentimientos, por tanto no hacer cosas por internet que no se harían en la realidad. Ya sea contra otro menor, el acoso (que da para muchos artículos), o contra si mismo, el sexting (que también da para varios artículos).
  • Otros hábitos podrían ser indicarle los problemas de las localizaciones de las páginas web o de las cámaras frontales, o webcam, de los portátiles u ordenadores de mesa.

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En resumen, y esperando centrarme en varios de estos temas en futuras entradas, recomiendo una vez leído este artículo que consultéis a las guías. Estas son muy aconsejables cuando el menor navega en internet, ya que es imposible controlar todo.

No puedo evitar traer a colación una película que vi hace unos días, “Hombres, Mujeres y Niños”, que tratan estos temas del acceso del menor a internet y a las redes y las reacciones de los padres. Eso sí, llevado al extremo, pero es que es lo que pasa con los extremos, que se puede llegar a ellos.

Gracias por leerme y por participar en Bebit

ILA

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